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automat(apresurado)
la ventana gotea en oídos de nadie su soledad de espuma seca
el sueño endosa esperas que abren pétalos a las linfas noctívagas de la piel
cada algodón es impregnado de memoria y traslaciones
cada centurión en calma refleja las sordinas del consultorio
y navega por los brezos del ansia rumbo al fulgor del diván
tersas madréporas han salido de sus tumbas y aguardan las pisadas de octubre
el canon de los goznes de tus ojos languidece las cenizas del cernícalo
sin embargos de azucena ruedan presurosos
cuánta escarcha de órbitas e írises
cuánta mudanza ignorante del frío se desliza por los órganos desnudos
y reúne los nervios de titanio de la noche con las plumas de integrales forzosas
es este radical de fe el que impulsa los cisnes a las trampas
es esta quietud de alambre la que ciñe el azufre de la sangre
cuando las mareas han puerta y los caireles escatiman las piedras
oh bronce fugaz ¿qué dicha, que debacle pernocta en la armazón de las ecuaciones sin variables?
oh albúmina de estrellas, ¿en contra de qué lapislázuli abismas tus eurekas?
cuadriga de lóbulos omnívoros, ¿para qué martes levantas tus alas?
ya la bóveda de espectros se irradia de glicinas
y la fiebre de rubores sale a cabalgar su bouquet predilecto
en el diván de las transparencias se suceden sin broma los alicantes
y es el beso de las golondrinas, la mueca del hidrópono la que quiere sublevarse
es la chimenea del espejo la que anuncia con descaro el turbulento ciclo de la sal
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